Qué probamos
Seis termos y seis loncheras, mitad con nombre impreso y mitad con grabado láser, repartidos entre hijos de gente del taller. Un ciclo escolar completo: agosto a julio, lavados a mano y algún golpe de mochila.
El impreso
Aguanta bien el primer semestre. A partir de enero se nota el desgaste en los bordes de las letras, sobre todo en la zona por donde se agarra el termo. Ninguno se borró del todo, pero tres de seis se veían gastados en julio.
A favor: admite color, degradados y personajes. Es la única opción si quieres el nombre en rosa con una corona arriba.
El grabado láser
Los seis llegaron a julio idénticos al día uno. El láser quita la capa de pintura del acero, así que no hay nada que se pueda despintar: el nombre es parte de la pieza.
En contra: es de un solo color, el del metal debajo. No hay manera de grabar un personaje a color.
Cuál elegir
Para termos de acero que van a la escuela todos los días, grabado. Para loncheras de plástico y para cualquier cosa donde el diseño importe más que el desgaste, impreso.